martes, 5 de enero de 2021

5 DE ENERO 2021: NOCHE DE REYES Y REINAS. DE ASTRÓLOGOS Y ASTRÓLOGAS

REYES MAGOS y REINAS MAGAS

Adoración de los Reyes Magos, retablo mayor de la Catedral del Salvador de Zaragoza, España.

EN MEDIO DE ESTA GRAN PRUEBA ALQUÍMICA DE EXTENSIÓN PLANETARIA...

... buscando en el arcón de los recuerdos, encontré algunos viejos escritos sobre la noche mágica del 5 de enero. Algo remozados y actualizados, los pongo de nuevo en circulación.

¡QUERIDXS COMPAÑERXS DE CAMINO, FELIZ "NOCHE DE REYES" Y MAÑANA 6 DE ENERO, FELIZ DÍA DEL ASTRÓLOGO/ ASTRÓLOGA/ ASTRÓLOGUE!

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EL ASTRÓLOGO MAGO (ASÍ CON "O" MASCULINA)...
…tiene una fuerte impronta patriarcal y arcaica. "La astróloga maga" es ya una imagen mucho más contemporánea. Es cierto que Hypatia fue una brillante astrónoma y matemática de la antigüedad, pero su historia de final trágico la situó como una excepción y no alcanzó para inscribir en el imaginario colectivo la presencia femenina de este arquetipo, más ligado a Logos que a Pathos. Ello cambió por cierto -y muy fuertemente- a partir del siglo XX.


ENTRE LXS QUE NOS DEDICAMOS A MIRAR LAS ESTRELLAS E INTENTAR PESCAR SU SIGNIFICADO ...
… igual que ese trío de varones reyes magos del pesebre de Belén, conviene recordar que ninguno de nosotrxs está exento de caer en tentaciones de omnisciencia y de supuesta lectura objetiva.
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Lxs astrólogxs tomadxs por el arquetipo del mago, creen tener línea directa con el mensaje de las estrellas y no advierten por lo general su propia sombra. Así ocurrió según el mito con estos entrañables reyes magos de oriente que, sin quererlo, llevados por su entusiasmo investigador y la fascinación por lo que estaban descubriendo -y quizá también por su ego- advirtieron al oscuro Herodes sobre la existencia de Jesús. La terrible matanza de los inocentes del 28 de diciembre (quizá histórica, quizá mítica) conmemora este hecho sombrío.

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SI LA ASTROLOGÍA TOCÓ A NUESTRA PUERTA, MEDITEMOS HOY SOBRE ESTE MITO QUE NOS CONCIERNE
Es un recordatorio potente sobre la gran tentación del conocimiento y su difusión a destiempo o de manera confusa y superficial.

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INVOQUEMOS, PARA CONVOCAR
…que la astrología no sea un refugio críptico ni una guarida protectora contra "la dureza del mundo de afuera".
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Que tampoco sea un atajo simplificado de la palabra ni un estímulo para la banalización del conocimiento.
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Meditemos en este día sobre la maravilla del lenguaje humano, en toda su extensión y complejidad, así como en el costo de su uso sombrío.

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Van aquí abajo algunas otras reflexiones sobre este día. Las escribí el 5 de enero de 2016 y en lo esencial siguen vigentes. 
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Recién se iniciaban los cuatro años de "probación alquímica" a través del cruel agobio macrista, en los que tocamos fondo a nivel nacional. Pero nos sostuvimos y fortalecimos (hoy podemos apreciarlo, es un hecho) y fue nuestra "brújula de estrellas" la que nos guió. 

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Hoy la Gran Prueba Alquímica es de extensión planetaria. 
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Invoquemos que este "Regalo de Reyes y Reinas" milenario pueda extender su fuerza y confianza, de a poco, sobre quienes nos rodean. Y en círculos concéntricos, más allá aún. 
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Ojalá estemos a la altura de ello, quienes ya hemos recibido el código de lectura de "los cielos", esta brújula heredada desde el Hemisferio norte, que fue tan fértil y poderosa durante toda la Era de Piscis.
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Pero es obvio que van llegando los nuevos tiempos y será responsabilidad nuestra, en el Hemisferio Sur, primero atisbar y luego dar cuenta de estos nuevos indicios; esas nuevas "Estrellas de  Belén" que aquí desde el Sur necesitaremos renombrar. Así como cada astrólogx lo hará en su lugar de origen, en este planeta que ya no reconocerá las viejas fronteras pero aún conservará la fuerza diferencial de cada lugar. De cada parte de la Tierra en la que seguiremos "encarnando", si el destino del reino humano fuera seguir habitándola.
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La Era de Acuario se anuncia con sus cualidades ínsitas. Tienen más que ver con intuiciones, insights colectivos antes que individuales, rayos que nos sacuden a tal punto que al despertar de esa "electrólisis" ya somos otrxs. Dejemos que nos bañen y traspasen. No es momento aún de nombrar, significar, dar formas. Si lo hacemos, perturbaremos este momento porque sólo conocemos lo viejo. Lo nuevo nos habita pero aún no asoma su fórmula en "el afuera". Esperemos con la calma del cosmos que se toma el "tiempo" necesario. Patience dans l'azur.
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Entretanto, soñemos como en la lejana niñez cuando poníamos agua y alimento para los camellos en esta noche mágica del 5 de enero, al lado de nuestros zapatos infantiles, y sólo soñábamos con el regalo de la mañana siguiente. 
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Los viejos relatos no son una carga en la memoria, si sabemos cómo revitalizarlos, cómo guionarlos a nuevo. Gracias antiguos Reyes Persas Masculinos... nos dejaron un mensaje oportuno sobre el poder de la palabra del astrólogx. Bienvenidxs nuevos Reyes y Reinas: de a poco iremos configurando nuestro código común, para la nueva Era.

Bendiciones para todas, todos, todes.
Olga
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viernes, 1 de enero de 2021

2020 RESUMEN, EN LA PLUMA INSPIRADA DE MARCELO FIGUERAS

 https://www.elcohetealaluna.com/que-bello-es-vivir/  

QUÉ BELLO ES VIVIR
No hay mejor balance de 2020 que aquel que plasma una película de 1946

POR MARCELO FIGUERAS DIC 27, 2020 





Qué manía esta de los balances. ¿Quién quiere recapitular un año de mierda? Deberíamos ponernos de acuerdo, borrar el 2020 de los libros y reemplazarlo por una versión trucha, llena de momentos gloriosos que mintamos haber vivido. Pero la naturaleza de la existencia es cíclica, como ya lo advirtió el libro del Eclesiastés cuando la Historia usaba chupete: «Todo tiene su momento oportuno… Hay un tiempo para plantar y otro para cosechar… Un tiempo para intentar y otro para desistir… Un tiempo para abrazarse y otro para despedirse». Y este momento —esta vuelta completa alrededor del sol, la hora de encestar agenda y almanaque 2020 en la basura, al estilo Campazzo— llama a la reflexión nos guste o no, porque nuestra forma de mirar el año que llega, la definición de aquello a que aspiramos para los meses venideros, está marcada por lo que acabamos de vivir. A esta altura de 2019, la salud no formaba parte del Top Ten de deseos más popular, salvo de un modo genérico. Hoy figura bien arriba en las listas de todos, porque la humanidad entera está condicionada por un virus que no sólo echa sombras sobre el futuro: ¡nos birló hasta los abrazos!

Cada vez que la mente vuelva a este año recordaremos la pandemia y la muerte del Diego, los signos parentéticos que encerraron la experiencia 2020. Dos hechos inesperados, de rasgos sísmicos. De naturaleza diferente, pero con parecida capacidad de sacudir la experiencia cotidiana. A mí el fútbol me importa poco y nada —menos que la trayectoria de la Carrió, miren lo que digo—, y aun así, durante este mes y monedas pensé en Diego más de lo que pensé en fútbol y futbolistas durante los 50 años precedentes. Pero lo insoslayable, lo que nos obligó a bailar con la conciencia de nuestra mortalidad, fue algo todavía más universal que el dolor por Maradona: la enfermedad que convirtió en pasado aquel tiempo en que oíamos la palabra virus y pensábamos en la compu.


 

Un clásico del ’46 que habla del 2020.

Aun aquellos que sobrellevamos la pandemia con suerte, sin padecerla ni lamentar bajas cercanas (¡toco madera!), redefinimos nuestras vidas para danzar al ritmo de la mazurca que impuso. Los pibes en casa 24/7. El teletrabajo en el mejor de los casos, el no trabajo en el peor, la extraña aventura de los trabajadores esenciales en la ciudad desierta. El largo adiós a los seres queridos. La represión del instinto a tender la mano, a abrir los brazos para ofrecer el pecho en señal de confianza y entrega. Y las marcas sobre el inconsciente de la especie, que todavía estamos lejos de evaluar. La visión de las calles vacías de las capitales del orbe, una imagen que hasta ayer era patrimonio de la ciencia ficción. La reconfiguración de la percepción cotidiana: nos reseteamos para dar la bienvenida a los rostros velados en la calle, un paisaje que no habíamos visto nunca, ni en carnaval; y, de modo complementario, gruñimos detrás de los barbijos cuando nos cruzamos con irresponsables que van con la jeta desnuda o la nariz al aire.

Ya estamos casi habituados, porque nos acostumbramos a todo. (Incluso a lo peor, lamentablemente.) Mirar para atrás implica aceptar que todos normalizamos alguna conducta que habríamos rechazado por delirante hace no mucho. Si a esta altura de 2019 alguien me hubiese dicho que dejaría de ir al cine durante diez meses —and counting—, lo habría sacado carpiendo, por desubicado. Desde que me volví independiente, nunca pasé tanto tiempo sin pisar una sala. Es una de las primeras cosas que pienso hacer, no bien vuelva a ser seguro. Ni el mejor sistema audiovisual ni todas las plataformas del mundo reemplazan la experiencia de vibrar en sincro con un mar de desconocidos, conmovidos a la vez por la misma belleza.


El templo de mi religión personal.

Hablando de cine… Otra de las características de esta época del año es la programación de ciertas películas a las que se considera estacionales. Así como, durante años, cuando venía Pascua reponían Los diez mandamientos, Ben Hur o el Jesús de Nazaret de Zeffirelli, al acercarse la Navidad y el Año Nuevo abundan las películas que tienen esta época como escenario temporal. La oferta no puede ser más variada: desde Tiempo de revancha —había olvidado que Aristarain enmarca su historia entre dos diciembres— a Mi pobre angelito, pasando por Duro de matar y comedias románticas como Love, Actually y películas con Papá Noeles de toda laya, desde la tradicional Milagro en la calle 34 a versiones punk como Bad Santa.

Por culpa del amigo Rinconet, que le recordó a una contertulia de Twitter que no habría navidades sin Crosby cantando White Christmas y Qué bello es vivir en alguna pantalla, me quedé pensando en la película de Capra. Acá no es tan popular, pero en los Estados Unidos es omnipresente a esta altura del año. Ya la tenía rondándome la mente, porque el día anterior había repasado el menú de una de las plataformas que consumo y registré que estaba disponible. En ese momento la tildé en mi carnet de baile audiovisual y seguí adelante. Hasta que el miércoles Mabel (@calesita1960) me pinchó vía Twitter, preguntándome de qué iba a hablar este fin de semana y ofreciendo Qué bello es vivir como carnada. Y yo mordí el anzuelo.

El ángel Clarence (Henry Travers) le concede a George (James Stewart) el deseo de no haber nacido.

Las enciclopedias dicen que la película está basada en un texto de Philip Van Doren Stern, pero a mí no me engañan. Qué bello es vivir no puede o no quiere disimular su deuda con Un cuento de Navidad, uno de los textos de Dickens que adoro. En el cuento, el mezquino de Scrooge recibe la visita de tres fantasmas, aquellos de las Navidades Pasadas, Presente y Futura, que lo ayudan a reevaluar su vida y a cambiar para mejor. En la película, el desafortunado George Bailey (James Stewart) siente tal agobio que considera suicidarse en vísperas de la Navidad, para ser interceptado justo a tiempo por otra criatura celestial: un ángel (de segunda clase, para más datos), que le muestra qué habría sido de su comunidad si George no hubiese existido.

Es el mismo recurso narrativo, aplicado a ampliar el horizonte de la experiencia individual y ponerla en contexto; incorpora la forma en que somos influenciados por los demás y por los hechos, a la vez que persuadimos a otros y generamos realidades nuevas. Los dos relatos hacen uso de la herramienta hipotética —uno de los recursos más ricos que ofrece la mente humana— para evaluar nuestra realidad con mayor precisión. Hoy casi todos tenemos razones para putear en loop: estamos peor que hace un año, en medio de una crisis sin fecha de vencimiento, enajenados, empobrecidos, apartados de la gente que ansiamos abrazar y lamentando miles de cuitas personales. (Yo, por ejemplo, tengo un nieto que mañana cumple OCHO MESES al que todavía no conozco. Parece algo nimio, en el mar de calamidades que aqueja al mundo, pero eso no disminuye mi dolor.) Y sin embargo se impone recurrir a nuestros ángeles para que visualicen esta realidad alternativa, de la que escapamos por un pelo: ¿se imaginarían cómo estaríamos —los cementerios con más visitantes que los shoppings, lamentos colándose a cada rato por ventanas vecinas— si esta peste nos hubiese pescado durante la segunda presidencia de Mauricio I, El Destructor?

Lo pienso un instante y me vienen ganas de correr por el pueblo como George Bailey, mientras le agradezco al cielo nuestra fortuna.

El efecto mariposa, o todo hecho es político

Sabemos que todo hubiese sido trágico si Macri permanecía en la Rosada, pero en general la idea nos da escalofríos y ponemos pies en polvorosa, para no considerarla ni un segundo más. Déjenme jugar al ángel y visualizar ese escenario con detenimiento. Hablamos de un tipo que, cuando ya no era Presidente y nadie le pedía tanto, dijo en voz alta lo que realmente pensaba: Que mueran los que tengan que morir. No es exagerado concluir que habría presionado para mantener abiertas las puertas de todo emprendimiento comercial y, así, preservar el ritmo de facturación de los empresarios. Focos infecciosos habrían estallado en fábricas y negocios, provocando la rebeldía de trabajadores que se negarían a ir al muere y serían presionados con descuentos, despidos y represión. (Para ser sinceros, esto ocurrió de todos modos en lugares donde el Estado sigue siendo lacayo del poder real, como Morales lo es del criminal Blaquier. La localidad jujeña de Ledesma, donde está el ingenio, llegó a ser aquella con más muertos cada 100.000 habitantes, por encima de la capital nacional del me cago en los pobres, la ciudad de Buenos Aires.)

Tampoco habríamos contado con herramientas para enfrentar al virus, con una cartera de Salud rebajada a secretaría y un secretario experto en dejar vencer vacunas. Piensen en pasillos de hospitales, sanatorios y calles convertidos en escenarios dantescos, con gente tirada por todas partes; a esta altura, todos sufriríamos a cuenta de alguien cercano muerto por no haber recibido un respirador a tiempo. Dado que demostraron que nunca movían un dedo a no ser que hubiese un negocio detrás, hoy no tendríamos vacuna rusa ni china ni un cuerno: todavía estarían transando con algún laboratorio internacional para que nos vendiese pocas dosis a precio exorbitante del cual descontar el porcentaje de la coima; y no habría operativo masivo sino distribución digitada (¡meritocrática!), privilegiando a los sistemas de salud privados donde se atienden aquellos que, según la lógica macrista, no forman parte del grupo de los que tienen que morir.

George Bailey, al borde del suicidio.

Podrían haber hecho todo esto sin sudar, mientras los medios mentían las cifras de los muertos, llenaban las primeras planas de pelotudeces que sugiriesen que aquí no pasa nada y escamoteaban imágenes dignas de La peste de Camus. («Aquel mundo insensato —dice un pasaje— en que el asesinato de un hombre era tan cotidiano como el de las moscas».) Ustedes saben que no exagero. Este 23 de diciembre, las tapas de Clorín y Die Nation ignoraron por completo el viaje a Moscú en busca de la primera tanda de vacunas. No digo que lo pusieron chiquito y en lugar incómodo de detectar: lo pasaron por alto, como si no hubiese ocurrido. ¡Doce infectados en Bariloche y el alcalde de Río de Janeiro fueron más noticia, para estas mafias que tienen secuestrada a la opinión pública, que las primeras 300.000 dosis!

La deliberada negación de lo real induce patologías, lo cual explica los rasgos delirantes de cierta oposición. Su comportamiento nos pasma, como nos pasmaría la existencia de gente que por ideología o religión decidiese negar la existencia de los semáforos y en consecuencia muriese y matase a lo bobo en cada esquina. Encarnan el principio entrópico, la búsqueda encarnizada del caos y la disolución, convencidos de que la violencia no los tocará porque no les corresponde, no es para ellos. Por eso votarán en contra del aborto legal, con tal de hacer algo que a su juicio perjudique al gobierno. Total, saben que no les cambiará nada. Si frenan el aborto legal, no caerá ninguna de las mujeres de su micromundo. Esas mujeres tienen guita para pagar clínicas privadas y relativamente seguras. No forman parte de aquellas que tienen que morir. En su visión del mundo, las y los que tienen que morir son siempre pobres, y por eso descartables.

El mundo alternativo que el ángel le enseña a George Bailey en el film es igualmente desolador, a escala personal. El pobre George está tan desesperado —un accidente lo puso al borde de la quiebra y por ende de la cárcel; a esa hora vale más muerto, por obra de su póliza de seguro, que vivo— que se le ocurre desear no haber nacido nunca, y el ángel le revela qué hubiese ocurrido en ese caso. Su hermano menor habría muerto, porque George no estuvo allí para salvarlo cuando cayó a un lago helado. Otro niño habría muerto envenenado, porque George tampoco estuvo allí para evitar que el apotecario, Mr. Gower, se equivocase al preparar una receta — y tampoco habría evitado que el viejo fuese a prisión por ese homicidio culposo. La lista de cosas que son peores en ese mundo virtual, por el simple hecho de que allí no existió George Bailey, se vuelve abrumadora.

Ese ejercicio mental también es válido, y hasta diría necesario, en nuestras vidas. Ya sé que no disponemos de un fantasma o un ángel que visualice hipótesis para nosotros, pero hasta el menos imaginativo está en condiciones de tirar de algún piolín de la realidad y especular sin morder la banquina. Sólo hay que racionalizar algunos actos u omisiones cotidianas. Pensar qué ocurrirá a largo plazo a consecuencia de lo que decidimos hacer o reprimimos. Preguntarnos por los ecos de nuestra conducta, más allá de lo que nos es dado ver u ocurre ante nuestras narices.

Voy a elegir un solo ejemplo. Hace poco más de un año le dedicamos un rato —menos de una hora en algunos casos, algo más en otros— a hacer un trámite. Fuimos hasta una escuela que en teoría quedaba cerca, hicimos una fila, elegimos una boleta y la metimos en una urna. Cuarenta años atrás votar era una utopía, pero hoy estamos acostumbrados. Tanto, que perdemos de vista el valor de lo que hacemos. Pesa más el incordio de la obligación, las campañas que banalizan lo que está en juego y ponen todo en términos de un Boca-River, moviéndonos a pensar que lo peor que puede pasar es perder un partido. Y no es así. Es precisamente lo opuesto, la antítesis de una cinchada deportiva, porque en ese caso si perdiste te amargás, te comés el gaste durante unos días y empezás a pensar en el próximo clásico. En cambio, lo que ocurre a consecuencia de una votación no altera tu humor sino la vida entera, para vos y todos aquellos que en teoría te importan.

Hace poco más de un año consagramos ganador a un frente político, impidiéndole a Macri revalidar su título. No fue un gesto de apariencia épica, sería difícil filmarlo y editarlo de modo que parezca que clavamos una pica en el Himalaya: te bancaste una amansadora, elegiste una papeleta, la ensobraste y le embocaste a la ranura de una urna. Eso no nos convierte en El Cid Campeador, por lo menos en términos estéticos; la práctica del voto no es más excitante que otras tareas burocráticas. Sin embargo, que haya habido suficiente gente que entendió que era más sensato votar al Frente lo cambió todo. Si la bolilla hubiese consagrado otro resultado, hablaríamos de una cifra de muertos muchísimo más alta, los viejos seguirían privados de remedios carísimos y la ayuda social brillaría por su ausencia, detonando saqueos y la gozosa carnicería a la que se habrían lanzado los dogos de Patricia Bullrich.

Esa franja de votantes impidió que nos mudásemos a los círculos del Inferno de Dante, donde estaríamos retorciéndonos y rechinando dientes. Hicimos patito y fuimos a parar al Purgatorio, que no será el Four Seasons pero es mejor que estar empalado y rostizándose. No lo olvidemos, ni ahora ni durante el año que está en pole position. Y demos gracias porque existió y existe gente que, como George Bailey, entendió que de un acto u omisión individual no depende sólo el destino propio, sino además la comunidad a cuya suerte estamos abrazados, nos guste o no.

«Toda felicidad depende del coraje y del trabajo», escribió Balzac. Si algo hemos sido las mayorías este año, fue valientes y abnegadas. O sea que merecemos más felicidad de lo que estábamos dispuestas a asumir. Razón por la cual al menos hoy siento, como canta Paul Simon, que no tengo nada más que hacer que sonreír.

Potters vs. Baileys

Qué bello es vivir es del ’46, y por ende resultado de un tiempo que necesitaba sobreponerse a la Segunda Guerra. Eso explica el mensaje aleccionador, y hasta el recurso a la fantasía, pero también —esto no lo había percibido las primeras veces que la vi— lo descarnado de su pintura. El final es optimista, pero su tránsito no. El cachetazo que el señor Gower le pega a George niño es doloroso de ver. (De hecho fue real, el actor adulto fajó al pibe y le hizo sangrar el oído.) Cuando el George adulto se siente acorralado, el maltrato al que somete a su familia es escalofriante. Me conmovió particularmente la escena en que abraza a su hijo más pequeño casi con violencia, y entre lágrimas. Tal vez porque hoy me siento más cerca de Bailey que nunca. ¿Quién de nosotros no experimentó la contradicción entre la impotencia que nos llena de rabia y el amor desaforado a una criatura que no comprende lo que nos pasa? Capra le concede a Bailey otra oportunidad, pero para que entienda el valor de lo que se le ofrece no le escatima ni un segundo de padecimiento. Por algo el crítico Andrew Sarris dijo que la película era «una de las historias más profundamente pesimistas en alcanzar una popularidad duradera».

El mundo de Qué bello es vivir parece remoto, del tiempo en que la vida era en blanco y negro —la copia que Fox exhibe en estos días es buena de verdad, y si no, está en YouTube—, pero estremece porque tarda poco en convencernos de que, más allá de diferencias formales, las cosas esenciales no cambiaron. La historia hace foco en un pueblito, el pago chico de Bedford Falls. Allí —como en todas partes— quien corta el bacalao es un millonario: Henry Potter, interpretado por Lionel Barrymore. (Quien, confirmando mi teoría sobre las afinidades dickensianas, era famoso por interpretar a Scrooge en dramatizaciones radiales de Un cuento de Navidad.) Potter maneja todos los resortes de poder en el pueblo: el banco, la Justicia, la policía, y además es dueño de las pocilgas que alquila carísimas a los laburantes de sus empresas y negocios que no tienen casa propia. El único grano en el culo de Potter es la familia Bailey, encabezada por el padre de George, que fundó un emprendimiento de préstamos para construcciones. Los Baileys son burgueses, mas no millonarios. La guita de la que disponen la ponen a circular, ayudan a los pobres a construir y así dinamizan el mercado interno.

Durante una cena, George le pregunta a su padre por qué Potter es así. Y Bailey Sr. le da una respuesta que —díganme si me equivoco— explica tanto a ese viejo de mierda como a todos los que son como él — incluyendo a los Potter que tenemos acá y a quienes les son funcionales, aun cuando no tengan un mango. Dice don Bailey: «Es un hombre enfermo, frustrado, enfermo en su mente y en su alma… Odia a cualquiera que tenga algo que él no puede tener. O sea que, en términos generales, nos odia a nosotros». A primera oída parece que don Bailey habla de posesiones materiales, dado que Potter codicia la empresa familiar que le pertenece. Pero los ecos de la afirmación son más amplios. Lo que Potter no puede tener no es tan sólo la Bailey Brothers Building and Loan: tampoco tiene familia, amigos, otros intereses más allá del lucro, alegría de vivir. Y como no puede apoderarse de la compañía de los Bailey, hace con ella lo que hacen los Potter con aquello que no pueden comprar: destruirlo.

Cuando don Bailey muere, George se hace cargo de la empresa a regañadientes. La plata que se paga a sí mismo por semana es la justa y necesaria para que su familia pueda vivir, el resto va a las construcciones y a los bolsillos de sus clientes. (Digámoslo con todos las letras: George Bailey es el ideal del empresario peronista. Cuando en una escena consulta un folleto turístico para venir a Sudamérica, con Argentina como uno de sus destinos, pensé que de haber venido acá en esa época se habría convertido en el primer peroncho yanqui. Y además no es el único punto de contacto con nosotros: la actriz que interpreta a una de las beneficiarias de los préstamos de la Bailey Buildings and Loan, la señora Martini, se llama Argentina Brunetti.) Uno de los orgullos de George es un barrio de casas populares que bautizó Bailey Park. Cuando el ángel le concede el deseo de no haber existido, Bailey Park se desvanece para dar lugar a un cementerio y Bedford Falls ya no se llama así, sino —transparentando la realidad del poder— Pottersville.

Nuestro mundo es Pottersville. La Argentina es Pottersville, y en particular la ciudad de Buenos Aires es Pottersville: un lugar donde no hubo suficientes Baileys para impedir que los Potter hagan lo que se les canta, sin siquiera verse emplazados a dar explicaciones. Cuando arrancó la pandemia, tuve la breve ilusión de que la emergencia ayudaría a deponer mezquindades y demostraría que hasta los ricos pueden ser generosos cuando la amenaza es grande. Qué ingenuo, ¿no? Les habría costado un vuelto fingirse solidarios, aunque más no fuese para guardar las apariencias, pero no: hubo que arrancarles un aporte, que seguirán discutiendo hasta la muerte como los miserables —y no digo miserables de bolsillo, sino miserables de alma— que son. Esa es una de las cosas que dejó la pandemia como enseñanza, para aquellos que todavía no nos avispábamos: tenemos una de las clases dirigente más rastreras, más de mierda del mundo entero.

La atrocidad que el Tribunal Supremo de CABA perpetró esta semana es propia de Pottersville. Que el Poder Judicial de la ciudad libere al gobierno de la obligación de escolarizar a les niñes a no ser que no puedan pagar una educación privada —o sea, forzando a sus padres a presentar pruebas de que son pobres—, es una perversión tan grande de lo que debería ser la educación, que me subleva. Para los arcontes de CABA, la educación pública no es un derecho sino una dádiva graciosa, migajas que el Estado tira en dirección a los infradotados que no consiguen ganarse la vida y pagar una private school. Practican la política pública como ejercicio caritativo, al estilo de la Susanita mafaldesca que, en lugar de reclamar aumentos de sueldo para los explotados, soñaba con organizar banquetes para las Carolinas Stanleys de la city donde juntar «harina, sémola, fideos y esas porquerías» que comen los pobres.

La Soledad Acuña que conduce formalmente la educación de la ciudad pasa por ministra, cuando no lo es. Su rol en el gobierno es el mismo del Gordon Gekko de Wall Street, un vampiro que toma empresas pero no para sacarlas adelante sino para tupacamarizarlas, desguazarlas y vender las piezas a socios y amigos. Eso es lo que está haciendo Acuña, o sea Rodríguez Larreta: reventar la educación pública de Buenos Aires y entregar el mercado a los privados, con la complicidad de los jueces locales.

Lo que su proverbial falta de perspectiva histórica les impide ver es que, tarde o temprano, los responsables del lawfare y de la judicialización de la política para preservar privilegios terminarán en el centro de un proceso como el de Memoria, Verdad y Justicia, que investigó y demandó al terrorismo de Estado de los ’70. ¿No son los jueces servidores del Estado, como lo eran los represores? (Dicho sea de paso, vendría bien completar la definición para respetar la verdad histórica y aclarar que la dictadura fue militar, cívica, eclesiástica y también judicial. ¿O acaso no hubo jueces que fueron funcionales a la negación de la Constitución que debían defender? Y no me vengan con que estarían comprendidos dentro de la categoría de los civiles. Tienen tantos privilegios que los separan de la gente como nosotros, que constituyen claramente una casta aparte — de lo cual siempre estuvieron orgullosos.)

Final con brindis

2020 quedará como el año en que todo nos habló de la muerte, porque convirtió hasta lo más pueril en amenaza: un estornudo, un roce, un vuelto, un viaje en colectivo — la proximidad de los otros. Pero al mismo tiempo, al ponernos cara a cara con nuestra finitud, enseñó dos lecciones que George Bailey no subestimaría. Primero, que los Potter de este mundo no entienden de razones. (En este sentido el film de Capra, que pasa por sentimental, es realista hasta el último momento: George zafa del brete pero no hay indicios de que el viejo Potter, a quien vimos incurrir en delito para hundir a los Baileys, vaya a recibir castigo alguno. Los Potter del mundo tienen al Poder Judicial en el bolsillo, y no suelen ser condenados más que a aquello a que se condenan a sí mismos: a no ser nunca Baileys.) Esa gente confunde gentileza y fair play con debilidad. Toda amabilidad hacia ellos es una pérdida de tiempo y de energía. Lo único que entienden es la fuerza. Por eso hay que convocar y conducir a los Baileys, que somos mayoría en el pueblo, para que los Potter comprendan que somos buenos pero no boludos y que todo abuso tiene un límite. Conducciones políticas como las de Carlos Saúl, De La Rúa y Macri los convencieron de que no merecemos respeto. Y tenemos que recordarles que la voluntad popular es sagrada, no con palabras sino con hechos, y de forma enjundiosa. Las cosas recién marchan como deberían cuando los ricos que además de ricos son turros ven asomar nuestra mera sombra y tragan saliva.

La otra lección suena paradójica, lo sé. En parte por la pandemia, en parte por la edad que empiezo a asumir y en parte por cuestiones que no vienen al caso, este año consideré seriamente la cuestión de la muerte por primera vez. Y al hacer carne aquello que hasta ahora era una idea —la noción de que la cita es cuestión de tiempo, nomás— descubrí que sentir la muerte cerca me ayudaba a entender mejor que nunca cómo quería vivir, o seguir viviendo. Una vez que se te pasa el susto, nada tiene más sentido que no desperdiciar tiempo en boludeces y vivir a la altura de la dignidad a que siempre aspiraste.

Todo lo que pedimos es vivir con dignidad.

La película termina con la gente de Bedford Falls entonando una canción que retoma un poema de 1788, obra de Robert Burns: Auld Lang Syne. Se la canta a esta altura del año en el Hemisferio Norte, y suena más apropiada que nunca en tiempos de distanciamiento forzoso: ¿Deberíamos olvidarnos de los viejos conocidos / y no tenerlos presentes en nuestra mente? Es una invitación al brindis con los afectos de los que nos rehusamos a desprendernos, por eso el estribillo afirma: Por los tiempos idos, amigo mío / Por los tiempos idos / Volveremos a compartir una copa de amabilidad / Por los tiempos idos. Es un mensaje complementario a aquel que el ángel le deja a George a la hora de partir: «Ningún hombre que tiene amigos es un fracaso».

Este año nos alejó físicamente y a la vez nos acercó como nunca. Por eso, cuando pinta el brindis, tengámonos presentes los unos a los otros, enlazados por el alma con afecto genuino, sin necesidad de decir palabra.

Somos así, los Baileys de este mundo. Salud.


jueves, 31 de diciembre de 2020

INICIAMOS EL 2021: POCAS VECES FUE TAN ESPERADO UN NUEVO AÑO

BRINDIS DE MEDIANOCHE:

2020, BRINDO PORQUE TE RECORDEMOS CON LUCIDEZ. 
Fuiste el año bisagra de este Giro Civilizatorio y quizá también Planetario. Brindo porque tengamos un futuro como especie y así, en unos años más, generemos relatos históricos y astrológicos para intentar significar/simbolizar lo que nos dejaste. Este mensaje por ahora encriptado, este “rayo de la singularidad absoluta” que se abatió sobre la Tierra.
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2021, BRINDO PORQUE SEPAMOS ESCUCHAR TU MENSAJE.
Con oídos, ojos, tacto, respiración y percepciones nuevas. Con ideas -no sólo pensamientos- recibidas “a nuevo” de modo radical, a todo o nada. En lo esencial, con corazones abiertos sin condiciones para albergar con fuerza, confianza, compasión auténtica hacia lxs demás -humanos, animales y la naturaleza toda- esta “lluvia de sincrones”. Que resisten ser nombrados con palabras del viejo repertorio.
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QUE SEAN TRASPASADOS NUESTROS MIEDOS Y RESISTENCIAS.
Si así lo necesitara el plan de la Vida o del Orden universal -o de Dios o de la Diosa o de aquello en lo que cada unx confíe- que seamos lentamente conducidos al otro lado de este Puente. Que mientras lo transitemos lo hagamos con solidaridad y empatía hacia todxs lxs que también lo están cruzando.
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Bendiciones
ow
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Fotos del Hubble, galaxia del sombrero. Fuente: astrobin.com

viernes, 25 de diciembre de 2020

DESDE EL SOLSTICIO DE VERANO A LA "NOCHE DE REYES MAGOS"


MEDITACIONES QUE VIENEN EN MI AYUDA ENTRE EL 21 DE DICIEMBRE Y EL 6 DE ENERO, 
EN EL CRUCE DE CADA AÑO

EL MAESTRO TIBETANO DJWHAL KHUL, EN ESCRITOS DE ALICE BAILEY.
"TRATADO DE MAGIA BLANCA- EL CAMINO DEL DISCÌPULO" (1)

Este libro me guía, a la manera de oráculo de Navidad y de Año Nuevo, desde fines de los años 90. Con un pulso regular desde entonces, obtengo de sus quince reglas intuiciones o ideas-fuerza para regular mi camino interno en el año que se inicia. La Navidad del año previo es siempre el puntapié inicial.

Este texto es, comparativamente, uno de los más accesibles de la obra del maestro tibetano Djwhal Khul, dada a conocer a través de la escritura de Alice Bailey. Son quince reglas de entrenamiento para quienes tienen disposición para ser, dicho en términos esotéricos, "servidorxs del mundo".
Imagen atribuida al maestro tibetano Djwhal Khul

ACLARACIÒN INDISPENSABLE
Conceptos como plan de Dios, manifestación divina, jerarquía de almas, jerarquía planetaria etc., provienen de una cosmovisión teosófica que el maestro tibetano y Alice Bailey usan sólo como vehículo. Se percibe que están transmitiendo nociones de orden cósmico que exceden cualquier mirada particular. Estos términos esotéricos -propios de la saliente Era de Piscis- han confundido lamentablemente a muchxs lectorxs, alejándolos de la comprensión de estos poderosos libros.

Lo que sigue a continuación es un texto intervenido. Tomé el capítulo uno (Regla Uno) del Tratado de Magia Blanca-El camino del discipulado y mantuve, casi textualmente, los párrafos que me resultan más significativos. En otros hice una síntesis desde mis propias palabras. Las comillas son mías, e implican que cada unx se apropie del significado de esas palabras, o las cuestione. En algunos casos actualicé  expresiones al lenguaje inclusivo, al que adhiero. En otros, dejé el masculino genérico propio de la época en que escriben estos maestrxs, para no distraer atención de lo esencial del mensaje.

Entré en contacto con esta cosmovisión a través de la guía inicial de mi maestro de astrología Eugenio Carutti y según tengo entendido él entró a la misma por medio de su madre. Casi de inmediato -ante mi pedido de ser guiada en la lectura de tan compleja obra- él me dio una clave básica: cada unx debería encontrar por sí mismx el diseño y el abordaje de esta complejidad.

Así lo hice y lo sigo haciendo, a lo largo de estas más de dos décadas transcurridas en que comenzó mi contacto. El mismo criterio -la misma regla de oro- me proporcionó claves de otras tramas igualmente sutiles: la astrología entre ellas, tanto en su orden arquetipal como pitagórico.

Otros de los textos del maestro tibetano, a través de la pluma de Alice Bailey, que han signado mi camino, son Astrología Esotérica y Tratado de Fuego Cósmico. 
Alice A. Bailey (1880-1949)- (2)

En los seminarios para egresados Astrologìa Siglo XXI, desde el Hemisferio Sur y Astrología Planetaria hemos trabajado aspectos fundamentales de Astrología Esotérica desde el 2013 a la fecha. Si el tiempo me fuera propicio, iré subiendo de a poco en este blog algunos comentarios sobre esta exploración grupal. 
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Música que ayuda en esta lectura https://www.youtube.com/watch?v=vkkfUYcpwjQ

Regla Uno: "El Ángel Solar se recoge en sí mismo, no disipa su fuerza, sino que en profunda meditación se comunica con su reflejo".

SÍNTESIS DEL CAPÍTULO 

-Recién cuando el yo es conocido y no simplemente sentido, se está preparado para "la iniciación".

-Van en este capítulo algunas suposiciones fundamentales si se quiere comprender este "camino del discipulado":
      
       . Sólo quienes distingan con claridad los dos aspectos de su naturaleza -el yo real y el yo ilusorio- podrán trabajar inteligentemente. Así como una constante atención sobre el método de la recapitulación de la vida.

       . Esto tendrá sentido sólo para quienes ya hayan vivido y luchado lo suficiente contra las fuerzas adversas de la vida, lo que les habrá permitido desarrollar un sentido relativamente real de "los valores eternos del alma". De ser así, ningún acontecimiento de la personalidad los detendrá.

       . Se hará necesario leer reflexivamente, tratar de organizar la mente y dedicarse al estudio de la meditación.
Volcán Lanin
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- Mis palabras, dice el maestro Tibetano, van dirigidas a quienes TRATAN de estar a la altura de la necesidad actual de servidores entrenados (y observen que no estoy diciendo quienes "están" ya a esa altura, nos dice también).

- La INTENCIÓN y el ESFUERZO son los principales requisitos, más el poder de PERSISTIR.
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LA "MAGIA DEL ALMA"

- Una vez que la personalidad ha captado "la magia del alma", esa alma dominará constantemente y se podrá confiar en que lleve el entrenamiento del hombre a su fructificación, sin estar impedido por los conceptos de tiempo y espacio.

- A nosotros los individuos se nos aplica un doble trabajo:
    . Se nos enseña a vincular el yo-inferior-personal con el alma influyente. Esto genera en el cerebro físico una conciencia segura respecto de ese "hecho divino".
    . Se nos da una instrucción práctica (como la de este libro) para: 
... comprender nuestra propia naturaleza (investigando nuestro propio pasado) y  apreciando interpretaciones de investigadorxs modernxs, occidentales y orientales.
... controlar las fuerzas de nuestra propia naturaleza y las fuerzas que nos rodean. 
... capacitarnos para desarrollar nuestros poderes latentes.
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LA "JERARQUÍA PLANETARIA"

A quienes estudiamos estas cuestiones, se nos pide ampliar el concepto de "jerarquía de almas", incluyendo las esferas de la política, lo social, lo económico y lo religioso. O sea, no incluir sólo a quienes trabajan en el aspecto subjetivo de la vida. Todo lo que tiende a elevar el nivel de la humanidad, en cualquier plano de manifestación, es una "obra religiosa" y tiene una meta espiritual. Materia es sólo espíritu en el plano más bajo y espíritu es -según se dice- materia en el plano más alto. Todo es espíritu y las diferenciaciones sólo son producto de la mente finita.

Por lo tanto, todos los colaboradores y conocedores de "Dios", encarnados o desencarnados, que trabajan en cualquier campo de la "manifestación divina", forman parte de la "Jerarquía planetaria". Son unidades integrantes de esa "nube de testigos", espectadores y observadores.
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LOS DATOS-CLAVE DE ESTA PRIMERA REGLA PUEDEN RESUMIRSE EN:

A. Comunicación "Egoica" [siempre hay que recordar que "Ego" es entendido por el maestro tibetano Djwhal Khul como "Alma"].

B. Meditación Cíclica

C. Coordinación o Unificación.
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QUIÉN ES "UN MAGO BLANCO O UNA MAGA BLANCA"

En el texto Tratado sobre Fuego Cósmico se hace un breve resumen sobre esto:
1- Mago Blanco es aquel que está en contacto con su alma.
2- Es receptivo y consciente del propósito del "plan de su alma".
3- Es capaz de recibir impresiones del "reino del espíritu" y registrarlas en su cerebro físico.
4- Se afirma que la "magia blanca" actúa: 
        . de arriba hacia abajo / 
        . es el resultado de la vibración solar y por lo tanto de la energía "egoica" (álmica) / 
        . no es un efecto de la vibración del aspecto "forma de la vida", porque está divorciada de la emoción y del impulso vital.
5- La energía que desciende del alma es resultado de:
        . el constante recogimiento interno
        . la concentrada y centralizada comunicación del alma con la mente y el cerebro
        . la continua meditación sobre el plan de la evolución.
6- El alma está en profunda meditación durante todo "el ciclo de encarnación física" y es lo único que le concierne al estudiante de este tema.
7- Esta meditación es de naturaleza rítmica y cíclica, como lo es todo en el cosmos. "El alma respira y por esto vive su forma".
8- Cuando la comunicación entre el alma y su instrumento (nuestro combo físico/ emocional/ mental) es consciente y sostenida, el hombre y la mujer se convierten en "mago blanco o maga blanca".
9- Por lo tanto, quienes trabajan con magia blanca son invariablemente, y debido a la naturaleza misma de las cosas, seres humanos avanzados, pues se requieren muchos ciclos de vida para entrenar a un mago o a una maga.
10- El alma domina su forma mediante el "sutratma" o hilo de vida y (a través de éste) vitaliza su triple instrumento (mental, emocional y físico) y así establece comunicación con el cerebro. A través de éste, conscientemente controlado, el ser humano es energetizado para realizar una actividad inteligente en el plano físico.

Venus-Guñelwe. La flor del Canelo
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CÓMO EFECTUAR EL "REAJUSTE" DEL ALMA: EL CAMINO DEL DISCÌPULO

En definitiva, en esta primera Regla se hablará del "reajuste" en el cual el hombre o la mujer espiritual -el Ángel Solar o alma- constituirá el hecho sobresaliente.

El ser humano ha utilizado la forma y ha sido dominado por ésta. Por ello la insatisfacción, el hastío, el desagrado y la profunda fatiga son características frecuentes de quienes se hallan "al borde del discipulado"... ¿y quién es "un discípulo o una discípula"? Es alguien que trata de aprender un nuevo ritmo, de entrar en un nuevo campo de la experiencia, para seguir los pasos de quienes lxs precedieron en este camino. Alguien que se encuentra en una transición entre los viejos y nuevos "estados del ser". Alguien que, por lo tanto, "ve doble".

Al desarrollarse la intuición, el radio de percepción aumenta y se abren nuevos campos de conocimiento. El discípulo y la discípula comienzan a darse cuenta de la amplitud de su aprisionamiento, les son revelados los impedimentos y los obstáculos para el progreso.

A medida que LUCHA y PERSEVERA, supera estos problemas y se le revela -a través de la apertura de la percepción-  esa fuente de "energía espiritual" o impulso motivador que reside detrás de la manifestación fenoménica. Usando de nuevo los términos antiguos esotéricos, "el disco de luz dorada" es traspasado, el "verdadero sol" es percibido, el "sendero" es descubierto. Cuando se estabiliza este proceso, "encuentra al Maestro" básicamente a través del contacto de "su grupo de discípulos" y comprende el plan de trabajo inmediato que se le ha asignado en el plano físico.
Meditación grupal, Red LunaVenus. Inspiradas por la maestra Clarissa Pinkola Estés a través de su texto "Mujeres que corren con los lobos". Esta experiencia grupal femenina poderosa se extendió por doce años (2001-2012). Corroborándose entre nosotras que la INTENCIÓN y el ESFUERZO son los principales requisitos, más el poder de PERSISTIR. Foto: Graciela Voloninno. 

Mientras estos puntos no sean recorridos y comprendidos por los propios aspirantes, no habrá posibilidades de avanzar en el camino. Cada peldaño debe ser preparado por el hombre y la mujer mismos. Y ningún camino corto o fácil conduce de la oscuridad a la luz.
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SE DENOMINA "MAGO BLANCO O MAGA BLANCA" ...
... a quien mediante el alineamiento consciente con su Alma -su "Angel Solar"- es receptivx a sus planes y propósitos y, por lo tanto, capaz de recibir "impresión superior".

La magia actúa "de arriba hacia abajo" siendo resultado de la vibración solar y no de los impulsos lunares.

El ALMA así como el LOGOS, están en profunda meditación durante todo el ciclo de encarnación física. Esta meditación es de naturaleza cíclica. Esas corrientes de energía rítmica son reconocidas por el ser humano como sus "impulsos superiores", sus sueños y aspiraciones. Eso explica que quienes trabajan en "magia blanca" sean varones y mujeres avanzados espiritualmente, pues el "reflejo" pocas veces responde al Alma o al Ángel Solar, hasta transcurridos muchos ciclos de encarnación. En el presente el ser humano no puede concentrarse aún ni ver con claridad hacia ninguna dirección. Si mira hacia atrás ve solamente nieblas; si mira hacia adelante ve una luz distante, si mira en su entorno ve formas cambiantes, si mira internamente sólo percibe sus proyecciones.

Por ello, la etapa del discipulado es la más difícil en toda la escala de la evolución. El "Ángel Solar" está en incesante y profunda meditación.
Fuente: Pinterest
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TODO ES RÍTMICO Y CÍCLICO EN EL COSMOS (3)

Se vio en el Tratado sobre Fuego Cósmico, "la meditación del Alma es de naturaleza rítmica y cíclica, como lo es todo en el cosmos. El alma respira y su forma vive por ello".

Hay un flujo y reflujo en toda la naturaleza, como maravillosa representación de una ley eterna. Ese flujo y reflujo puede verse en los procesos de muerte y reencarnación. O en el proceso de las vidas del ser humano, puesto que algunas son vidas pasivas, lentas e inertes mientras otras son vibrantes y plenas de experiencia y desarrollo. Esto es importante recordarlo cuando se intenta ayudar a otros: ¿se hallan éstos en el reflujo o están sometidos a la afluencia de la energía del alma? ¿Pasan por un período de pasividad temporaria, preparatorio de un mayor impulso y esfuerzo o están sometidos a un influjo cíclico de fuerzas?

Quienes estudian los procesos históricos también pueden aplicar dichos pensamientos a los grandes ciclos de la humanidad. Y siempre conviene recordar el aforismo que dice que "a veces el discípulo camina en la luz del sol y otras en la oscuridad".

No obstante, una vez "captado el hecho", el discípulo y la discípula observan el efecto de los impulsos cíclicos y se les aclara el significado. Comprenden que cuando puedanvivir "en la conciencia del alma", las fluctuaciones de la vida-forma ya no lxs afectarán. De esta forma perciben el estrecho sendero del filo de la navaja que lxs llevan desde el plano de la vida física al reino del alma.

El aspecto-forma de la vida se convierte entonces para ellxs en el campo de servicio y no en el de la percepción sensoria. Se hacen responsables de los impulsos cíclicos emanados del alma, se conocen a sí mismxs como la causa iniciadora y no quedan sujetxs a los efectos.

Debemos tener en cuenta que durante innumerables eones nos identificamos con la forma, sin comprender la naturaleza del aliento ni conocer la naturaleza del "Uno que respira".  El objetivo de este libro es el estudio de ese Uno quien, al respirar rítmicamente, impelerá a la forma a una correcta acción y control.
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INVOCACIÒN: 
¡Que haya un constante y pleno fluir de fuerzas cíclicas, desde el reino del espíritu, sobre cada unx de nosotrxs, llamándonxs al reino de la luz, del amor y del servicio y evocando en cada unx una respuesta cíclica! ¡Que haya un constante intercambio entre quienes enseñan y el discípulo y la discípula que buscan instrucción!

Para ello será necesario realizar un gran trabajo preliminar. El discípulx en el plano físico y el instructor o la instructora internxs, necesitan conocerse y acostumbrarse a sus propias vibraciones. La confianza y la fe establecerán la correcta vibración. La falta de fe, de tranquilidad, de dedicación y la inquietud emocional, obstaculizarán. También alguna imprudencia puede impedir al cuerpo físico ser receptivo.

Es importante, para quienes aspiran a este difícil trabajo, mantener la paz y la serenidad internas y la elasticidad mental.
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SE PUEDEN DAR ESTAS CUATRO REGLAS

1) Es necesario hacer un ESFUERZO para llegar a una absoluta pureza de móvil.

2) Intentar penetrar en el SILENCIO de los altos lugares. La quietud de la mente depende de la ley del ritmo. Se debe restablecer la estabilidad y el aplomo antes de lograr el equilibrio. La ley de vibración y el estudio de la sustancia atómica están estrechamente entrelazados;  constituyen fases de la ley de gravedad. 

La Tierra es una entidad que "por fuerza de la voluntad" retiene todas las cosas en sí misma. Esta cuestión es muy confusa y poco se conoce sobre ella. La inhalación y exhalación de la entidad de la Tierra afectan poderosamente a la vibración de la materia en el plano físico. Existe una conexión entre esto y la Luna. 

Por ello, a los humanos que se hallan especialmente bajo la influencia lunar resulta muy difícil utilizarlos como transmisores.
Fuente: Space

[Recordatorios del Maestro Tibetano a todxs nosotrxs]
Conviene recordar a todos los aspirantes que llegará el momento en que también ellos formarán parte del grupo de instructores en el "aspecto interno del más allá". Si para entonces no han comprendido el silencio que proviene de la fortaleza y el conocimiento ¿cómo podrán soportar la carencia de comunicación y descubrir lo que existe entre ellos y quienes están "en el aspecto externo"? Aprendan por lo tanto a guardar silencio.

3) El desasosiego de la vida diaria impide a los instructores de los "niveles álmicos" llegar hasta ustedes. Procuren permanecer SERENOS. Retráiganse constantemente en el trabajo interior, cultivando la respuesta de los planos superiores. "Los Maestros" necesitan un perfecto y constante aplomo interno de parte de quienes tratan de utilizar, aplomo que mantiene la visión.

4) Aprendan a CONTROLAR EL PENSAMIENTO. Es necesario vigilar lo que se piensa. Estos son días en que toda la humanidad está llegando a ser sensible y telepática. Se acerca el momento en que los pensamientos serán de propiedad pública y se presentirá lo que los demás piensan.

Quienes hacen contacto con las "verdades superiores" y son sensibles a la "Mente Universal", tienen que proteger algunos de sus conocimientos de la intromisión de otras mentes. Los aspirantes deben aprender a inhibir ciertos pensamientos y evitar que algunos conocimientos se filtren en la conciencia pública, cuando están en contacto con sus semejantes.
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A QUÉ LÍNEAS DE ACTIVIDAD DEDICARSE EN EL "DISCIPULADO"

Es muy difícil tener seguridad al respecto y todo aspirante conoce la incertidumbre.
¿Qué criterio se puede aplicar para saber cuál de las distintas actividades a emprender podría ser la correcta? ¿Existe un "algo" revelador que inspire a seguir un camino determinado? Aquí nos estamos refiriendo a la "correcta acción" cuando se está frente a una elección.

La cruda discriminación entre el bien y el mal que preocupa al alma infantil, es seguida en la adultez por diferenciaciones más sutiles acerca de lo correcto o más correcto, elevado o más elevado, y los valores morales y espirituales.

La elección entre la acción egoísta y la altruista es la más fácil, para un alma honesta. Pero luego viene la diferencia entre "lo conveniente" y se llega al punto en que todavía es necesario hacer una elección y aquí no ayudan ni el sentido común ni la lógica. Sólo permanece el deseo de hacer lo correcto, de tomar una línea de acción que produzca el máximo bien para el grupo donde se trabaja. Sin embargo, no se percibe fácilmente la luz en el sendero a seguir... ¿qué hacer entonces?

Se sugiere hacer una de estas dos cosas.

DOS FORMAS DE LLEGAR A UNA DECISIÓN FINAL.

1) Seguir la propia inclinación y elegir esa línea de acción. Esto involucra la creencia en la actuación de la Ley del Karma y la capacidad de seguir adelante sobre la base de la decisión tomada, ateniéndose a los resultados.

2) Esperar, sabiéndose que a su debido tiempo se comprobará, al cerrarse todas las puertas menos una, cuál es el camino a seguir. Que existe sólo una puerta abierta por la que el aspirante podrá pasar; es necesaria la intuición para reconocerla.

Siguiendo la primera opción se pueden cometer errores (a través de los cuales se aprende, indudablemente). Siguiendo la segunda opción son imposibles los errores y sólo puede emprenderse la correcta acción.
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COMPRENSIÓN DE NUESTRO LUGAR (NUESTRA FUNCIÒN)

De lo anterior se desprende que todo se reduce a una comprensión de nuestro lugar en la escala de la evolución. Sólo el hombre y la mujer "altamente evolucionados" pueden reconocer los momentos y las temporadas; así como discernir la diferencia sutil entre una tendencia psíquica y la intuición.

El hombre o la mujer que se rigen por su sentido común, no deberían practicar el "método superior" de esperar a que se abra una puerta. Deberán primero aprender a resolver sus problemas a través de la acertada decisión y el correcto empleo de la mente. Y progresarán mediante este método, lo cual implica establecer primero contacto con el alma, antes de poder actual a través de la intuición.
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LA INTUICIÓN
... concierne siempre a la actuación grupal y no a los pequeños asuntos personales. Si el aspirante sabe que actúa "como alma", se sumerge en el interés por los demás, entonces cumple con la obligación que le corresponde y se hace cargo de su responsabilidad. Lleva a cargo su trabajo grupal y se le abre el camino.

Del deber cumplido esmeradamente, surgirán esos deberes mayores que llamamos "trabajo mundial"; de llevar la carga de la responsabilidad de la familia se fortalecerán nuestros hombros y se nos permitirá soportar las del grupo mayor.

¿Cuál es entonces el criterio?

- Para el aspirante "de grado superior", la elección de la forma de actuar depende del sensato uso de la mente inferior, del empleo de un sólido sentido común y el olvido del bienestar egoísta y la ambición personal. Esto conduce al cumplimiento del deber.

- El "discípulo" y la discípula deben llevar a cabo, necesaria y automáticamente, todo lo antedicho y además utilizar la intuición, que les revelará el momento en que pueden hacerse cargo de responsabilidades grupales más amplias, simultáneamente con las del grupo menor. Es necesario reflexionar sobre esto. La intuición no revela la forma en que puede fomentarse la ambición, ni cómo satisfacerse el deseo del progreso egoísta.


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TERMINA AQUÌ MI "OBSEQUIO" PARA ESTE PERÍODO, 
ENTRE EL 21 DE DICIEMBRE Y EL 6 DE ENERO, EN EL CRUCE DE CADA AÑO
Un agradecimiento infinito a estas dos grandes almas, la del maestro tibetano Djwal Khul y la de su compañera y traductora, Alice A. Bailey. También a las almas de aquéllxs que desde un comienzo apoyaron y comprendieron su obra, como el gran Carl Gustav Jung y luego nuestra mayor fuente teórica astrológica, Dane Rudhyar. En una dimensión más cercana y personal, mi agradecimiento a Eugenio Carutti por haber puesto en mis manos, hace ya un cuarto de siglo, la joya de esta clave esotérica.

Bendiciones para todas y para todxs
Olga Weyne

NOTAS Y FUENTES

(1) Tratado sobre Magia Blanca o El Camino del Discípulo, Buenos Aires, Editorial Fundación Lucis, 1985. (Regla Uno, pp. 51-63)

(2) Wikipedia cuenta aquí algo, con bastante respeto, sobre la relación entre Alice Bailey y el maestro tibetano.
https://es.wikipedia.org/wiki/Djwhal_Khul


Pero es en su Autobiografìa Inconclusa, escrita por Alice Bailey, donde se pueden encontrar los detalles más jugosos de esta peculiar vinculación. Muchos historiadores sostienen que ella fue la autora de todos los textos y que mencionaba a su maestro como mentor telepático, sólo como manera de sostenerse en una tradición teosófica (iniciada por la misma Mme. Helena P. Blavatsky).

Si se me permite, agrego mi propia opinión al respecto, como lectora asidua de largos años, de esta obra. Es notoria la diferencia, no sólo en contenidos sino en estilo, de los textos que Alice Bailey explicita como de autoría del maestro tibetano, respecto de los que asume ella como de su propia pluma. Es visible que a lo largo de su extensa relación, ella  se fue formando, puliendo y haciendo propia la compleja transmisión que el tibetano traía a su vida. Pero me permito sostener que es notorio y claro al extremo, que ambas escrituras pertenecen a personas diferentes.

Subsiste el mito -creo que es eso- de la relación telepática entre ambos. Quizá haya sido así, tampoco tengo pruebas para descartarlo. Me resulta indistinto que fuera eso o que, quizá más simplemente, los borradores de esos extensos textos de Djwal Khul le llegaran a Alice Bailey por correspondencia desde el Tibet.

En lo que a mí respecta, esta obra no tiene parangón en el siglo XX y por no podérsela ubicar en un casillero claro y no perturbador, sobre todo para el mundo académico, quedó flotando entre las brumas de aquellos escritos que desde siempre se generaron en la humanidad, capaces de abrir nuevos rumbos. Que se adelantaron a su época y por eso originaron en sus extremos, por un lado adhesiones dogmáticas y por otro lado un escepticismo también limítrofe. No es casual que con la obra de Carl G. Jung siga aconteciendo lo mismo y tampoco es casual que Jung comprendiera y adhiriera a esta cosmovisión. Así lo demuestra su participación en las famosas Jornadas del Cìrculo Eranos. En ellas se vinculò, entre otros, con el interesante investigador francés Henry Corbin. En este artículo se reseña sintèticamente su poderosa visiòn sobre la imaginaciòn creadora. Gracias Blanca Vìa por tu recomendación.
http://juanarnau.com/onewebmedia/Arnau%20vs%20Corbin.pdf?fbclid=IwAR2GRkvKZtDDpwPWJMUz0VlUL0dmkp7UXrbzaXHdjvrFQLSp-wDd_Bw2T18

(3) El maestro Djwal Khul fue astrólogo, además de un guía de su grupo de lamas del Tibet. Este dato, explicitado por él mismo, fue lo que más me motivó a elegir esta cosmovisión como brújula para mi camino. Sobre todo, desde que leí en su introducción a "Astrología Esotérica", la manera como se presenta a sí mismo y a su obra. Lo comparto: